Quisiera responder al artículo de Gerardo Fernández publicado en la página de la CNT de Oviedo titulado “Hembristas contra masculinistas: la guerra de sexos del siglo XXI”.

Feministas supremacistas… ¿dónde?

Comienza afirmando que probablemente las feministas “supremacistas” no se esperaban la respuesta que tendrían en el siglo XXI por parte de hombres hartos, y muestra como ejemplo, “muchas páginas de internet” (en concreto cuatro) de esos varones hastiados. Esto hay que contestarlo por partes. Lo primero que cuando Gerardo Fernández habla de “supremacistas”, hace alusión a ideologías de extrema derecha que plantean la existencia de razas o etnias superiores e inferiores. En el ámbito del feminismo no existen tales “supremacistas”, que afirmen que las mujeres son superiores a los hombres. El feminismo puede ser rastreado desde el siglo XIX, y nace con la vocación de exigir para las mujeres los mismos derechos que tienen los hombres. No hay feministas que exijan para las mujeres “más”, ni que quieran colocar en situación de inferioridad a los varones. Así que el termino es capcioso, tendencioso, lleno de prejuicios, y emite una falsedad como la copa de un pino.

La oposición masculinista, es irrelevante.

Lo segundo es que esas cuatro páginas que enlaza Gerardo Fernández, y otras cuatrocientas que hubiera, lo único que demuestran, es que en internet hay de todo. En internet uno puede encontrar, páginas de ingenieros y arquitectos que aseguran que las Torres gemelas fueron demolidas en una explosión controlada por misteriosos agentes. Otras que muestran de forma irrebatible que somos gaseados por los extraños chemtrails. Más allá una que asegura que los faraones eran extraterrestres. Hay páginas de Nacional-Anarquistas incluso, que no quiero ni mirar. En internet hay de todo, y hay muchísima información falsa. Hay que entender, que para demostrar que existe una oposición organizada de hombres al feminismo como movimiento social, no basta con unas páginas unipersonales en internet, y unas asociaciones de hombres que llevan casos de divorcio. Hace falta una historia, una lucha en la calle, unos activistas, una producción teórica, símbolos reconocibles… Mientras que el feminismo sí que es un amplio movimiento social con muchos apartados (no es ni mucho menos homogéneo), de ese movimiento que se opone al feminismo, y que solo existe por él y no por los hombres, me es imposible reconocerle mérito alguno.

Lo único que sí me parece interesante del artículo de Gerardo Fernández (a nivel académico) es una revisión bibliográfica, de 500 artículos que afirman que la violencia de género va tanto de hombres hacia mujeres, como de mujeres hacia hombres. Sin meterme en honduras de valorar los artículos, los sesgos, y lo que dicen realmente, o cómo lo interpretan, a qué intereses sirven, cómo llevan a cabo las encuestas…, porque no intento rebatir lo que dicen esa revisión bibliográfica, si no comentar el artículo de Gerardo Fernández, del que estoy completamente seguro, no se ha molestado en contrastar esos datos, voy a centrarme en el caso español, que es el único que conozco, para explicar que la violencia de género está completamente desequilibrada, en el sentido de que los hombres son agresores, y las mujeres víctimas.

Datos sobre el sentido de la violencia

La estadística que disponemos en España en torno a violencia doméstica y de género es la del Ministerio del Interior, que elabora anualmente un “anuario”. En él se recogen los datos de asesinatos, homicidios, violaciones, robos, hurtos, etc. Mirando el de 2015, que cualquiera puede buscar en google, en la página 342 puede verse que las victimizaciones por hechos graves en el ámbito familiar de sexo masculino (lo cual incluye si el niño es maltratado por la suegra, si un hijo le rompe el cráneo al padre, si un yerno mata al suegro, etc.), son por años:

Víctimas por hechos graves de violencia familiar, sexo masculino.

2011… 10.651

2012… 10.197

2013…    9.970

2014…    9.960

2015…11.110

Víctimas por hechos graves de violencia familiar, sexo femenino.

2011… 67.303

2012… 65.354

2013… 65.595

2014… 68.200

2015… 71.178

He desglosado los datos de violencia en ámbito familiar, porque acogen a las víctimas con independencia de su sexo y de su edad. Ahí están los hombres (adultos y menores) que son agredidos de forma grave en el ámbito familiar, en un amplio espectro de delitos (1).

La violencia de género, sin embargo añade la siguiente nota a la estadística: se parte de una situación en la que el agresor es siempre un hombre que mantiene una relación afectiva con la víctima, que siempre ha de ser una mujer. La estadística del Ministerio del Interior muestra:

Mujeres que han sido víctimas de hechos relacionados con violencia de género (hombre agresor, mujer víctima):

TOTAL

2011…    57.536

2012…    55.549

2013…    55.453

2014…    57.909

2015…    60.044

Mujeres fallecidas por hechos relacionados con la violencia de género.

TOTAL

2011… 63

2012… 52

2013… 54

2014… 57

2015… 60

Por su parte, el Poder Judicial publica también la estadística de hombres asesinados por su pareja, ex-pareja, cónyuge, en la que la víctima es un hombre, y la agresora una mujer. Sólo esos casos. No recogen los asesinatos de hombres que lo son a manos de otros hombres, ni los de mujeres asesinadas por otras mujeres en relaciones de afecto. Es importante tener en cuenta ese dato, porque quienes afirman que la violencia de genero es bidireccional (va de hombres a mujeres y viceversa), suelen meter en el apartado de víctimas, a varones que son asesinados en otras circunstancias, lo cual puede incrementar la cifra de muertos, en dos o tres al año. La cifra oficial dada por el CGPJ es:

Hombres asesinados víctimas de su pareja, ex-pareja o cónyuge.

TOTAL

2008… 6

2009… 10

2010… 7

2011… 7

2012… 4

2013… 6

Hasta 2013 son los casos contabilizados y demostrados según el Poder Judicial, a espera de que salgan las sentencias más recientes. Los datos pueden consultarse en el informe que emiten al respecto sobre víctimas mortales de la violencia de género y de la violencia doméstica en el ámbito de la pareja o ex-pareja de 2013. Está en internet y es accesible. Yo lo he encontrado, cualquiera puede.

De todas las cifras aportadas, yo creo que queda patente un desequilibrio en torno a quién es el agresor, y quién es la víctima. De forma mayoritaria los agresores son los hombres, y de forma mayoritaria las víctimas son las mujeres. Así que afirmar que hay numerosos estudios que muestran que la violencia de género es bidireccional (la llevan a cabo tanto hombres como mujeres), es tan falso como decir que la violencia en las manifestaciones es bidireccional (la ejercen tanto manifestantes como policías), y para entender esto, hay que hablar del patriarcado.

El patriarcado como sistema global de organización social

Existe en el mundo, de manera universal, y con diferentes grados de intensidad pero reconocible en todas partes y toda época desde el nacimiento de la propiedad privada, del Estado, y de los asentamientos permanentes, una forma de organización social que ha otorgado a los hombres y a las mujeres peso diferente en los papeles que han de jugar en la vida. Este fenómeno ha sido descrito por la antropología y la sociología desde el siglo XIX como patriarcado. Según estas observaciones, los hombres han sido entrenados para gozar de visibilidad, movilidad, preeminencia, mando. Se les quiere agresivos, dinámicos, emprendedores, viajeros, aventureros. Ello les ha hecho ser comerciantes, soldados, metalúrgicos, gobernantes, marinos, estudiosos… Las mujeres, en cambio, son entrenadas para ser recatadas, hogareñas, cuidadoras, pacientes, invisibles, secundarias, obedientes. Ello las convirtió en madres, esposas, enfermeras, hiladoras, maestras y sirvientas, por resumir.

En nuestra cultura, el patriarcado, esta preeminencia del varón en diferentes ámbitos, sigue estando establecida. Las mujeres disponen de menos dinero por término general que los hombres, dedican el doble de tiempo en general a tareas domésticas que un hombre, sufren tasas de desempleo y precariedad relacionadas con empleos de cuidadoras, limpiadoras, son tratadas en materia moral como frescas o putas si muestran demasiada liberalidad, son cosificadas en cuestiones de aspecto exterior que ha de ser muy cuidado, sufren la mayor parte de violaciones, acosos y agresiones por ser precisamente mujeres. Esta situación de vulnerabilidad y debilidad con respecto a los hombres, hacen que las mujeres encuentren muchas más dificultades que un varón a la hora de moverse libremente y sin temor (no se meterá una señora en un callejón oscuro a pasear al perro), poder acceder a un empleo masculinizado (no se contrata en una obra a una mujer albañil o a una soldadora), o disponer de tiempo para llevar a cabo actividades personales gratas, (ya que suele estar adscrita a cuidados de parientes e hijos).

Esto también queda así muy resumido, pero hay que entenderlo: la situación general (el patriarcado), establece pautas de comportamiento, produce efectos (elección de actividades) que hay que tener en cuenta a la hora de valorar un dato.

El término hembrismo

Y aquí el artículo de Gerardo Fernández pasa a hablar directamente de “hembrismo”, que supongo que será lo mismo que el “feminismo supremacista”. No nos explica qué es, y como comento, eso no existe ya que no existen “mujeres organizadas para tomar el poder y oprimir a los hombres”. También nos habla Gerardo Fernández de los “masculinistas”, que al parecer son “hombres que defienden los derechos de los hombres en contra de las hembristas”. Es decir: son hombres que luchan contra el vacío. ¿Qué nos dicen estos masculinistas?

Quejas masculistas

Se quejan de un catálogo de cuestiones: que son hombres los que mueren en accidente de trabajo; que son hombres los que componen los ejércitos. Y que la esperanza de vida de los hombres es menor que la de las mujeres. Y sí, es cierto. Ahora bien, ¿eso es culpa del feminismo? Esos inconvenientes derivan de los roles que se asigna a los hombres (dinámicos, proveedores externos, agresivos, dinámicos) en la división del trabajo por género.

Respecto a los accidentes de trabajo, ¿son culpa de las mujeres? Actualmente existe una organización del trabajo bajo normas capitalistas, y la seguridad en ese ámbito ha sido exigida por el movimiento obrero. Cierto es que en materia de siniestralidad, no es que mueran “los hombres”. Mueren los albañiles, los mineros, los metalúrgicos, los marineros… Es decir, oficios masculinizados. Muy difícilmente se puede reprochar al feminismo los accidentes de trabajo, cuando no le corresponde a ellas organizarlo, y cuando si va una mujer a pedir un empleo de soldadora, le dan con la puerta en las narices ya que no es oficio de mujer. Ver a una mujer en una obra o en un barco, es algo insólito, porque hasta hace bien poco, y lo mismo aún sigue, que una mujer trabaje en una mina o en un barco, trae la desgracia. No obstante, conviene recordar que las organizaciones feministas han trabajado para lograr que las mujeres entren en sectores masculinizados. CNT, en concreto, tiene propuestas para introducir en convenio colectivo cláusulas que faciliten que la mujer entre a trabajar en esos empleos, que se dé facilidades a hombres y mujeres para conciliar la vida familiar y laboral, protección contra el acoso y la violencia de género, e incremento de las medidas de seguridad en sectores con alta incidencia de accidentes de trabajo.

Respecto al ejército, los hombres han sido tradicionalmente soldados, porque a la hora de lanzar una flecha, arrojar un plomo con una honda, correr distancias cortas, o entablar combates cuerpo a cuerpo, un hombre tiene ventaja sobre una mujer. Más aún, en caso de masacre en una batalla, la población se recupera si hay mujeres, no si sobreviven los hombres. Si tienes un soldado y trescientas mujeres, con un poco de esfuerzo se pueden conseguir trescientos embarazos. Pero si hay trescientos soldados y una mujer, lo único que obtienes es una violación colectiva y una muerta. La desventaja de criar varones agresivos para la guerra, se encuentra en que pueden morir en ella. La ventaja para los varones, es que no tienen que preocuparse de trabajar, pueden fanfarronear, ponerse medallas y secuestrar mujeres. Así fue hasta hace poco, que en los conflictos bélicos la tecnología ha sustituido a la fuerza, y en la actualidad los ejércitos producen en número de víctimas, tantos o más civiles (ancianos, niños y niñas, mujeres), que soldados. ¿Se han mostrado los hombres en desacuerdo con su papel de hombres en las guerras? No. En general (dejando a un lado a los desertores) les ha parecido bien, por rol o porque no les quedaba otro remedio. Quien se ha encargado de protestar contra la guerra y los reclutamientos, ha sido en la era moderna un movimiento social: el movimiento pacifista. Y mucho ojo, las feministas en muchos casos, han protestado también contra la guerra. Baste recordar que la Semana Trágica de Barcelona en 1909, se inició con un levantamiento masivo de madres, esposas y hermanas (mujeres), que querían impedir el embarque de sus hijos, maridos y hermanos a la Guerra de África.

La tercera cuestión, la de la menor esperanza de vida de los hombres… ¿También eso es culpa de las feministas? ¿Cómo explico las cuestiones biológicas, ambientales, hábitos…? De lo que me doy cuenta, es que intentar responder a todas las acusaciones que lanza ese articulo de Gerardo Fernández, y que es publicado en una página de la CNT, haría esto interminable, porque es una detrás de otra. Llega a decir que el feminismo es útil al capitalismo porque evita alianzas entre hombres y mujeres impidiendo la lucha de clases, cuando la debilidad del movimiento obrero deriva de una serie de leyes que protegen al patronariado. Afirma que las mujeres son beneficiadas en sus condenas judiciales por ser mujeres, y que por el mismo delito reciben menos penas, cuando resulta que en el código penal no existe el eximente o atenuante de “ser mujer”. Declara que las mujeres realizan denuncias falsas contra los hombres, sin especificar cuántas y de qué modo lo sabe. Suelta que los hombres se suicidan más que las mujeres, sin explicar los motivos. Indica que la custodia se concede a la madre en caso de divorcio, sin señalar que todas esas leyes han sido elaboradas y aprobadas por parlamentos compuestos en su inmensa mayoría, por hombres… Ni uno solo de los eventos adversos que padecen los hombres por serlo, es a causa de las mujeres, si no precisamente por los roles que asigna el patriarcado a los varones. Las llamadas “quejas masculinistas”, no son más que las sempiternas “quejas machistas”, que nos cuentan -tras mucha literatura- lo malvadas y retorcidas que son las mujeres.

Sobre la guerra de sexos

Y ahora os pregunto… ¿Dónde está esa guerra de sexos? ¿Dónde los ejércitos femeninos que quieren aplastar a los hombres? Yo en el movimiento feminista, solo veo a militantes, mujeres luchadoras que nos han traído gradualmente educación femenina, derechos civiles a las mujeres, libertad sexual, anticonceptivos, aborto, divorcio, respeto a la diversidad sexual… Eso es lo que nos ha dado el Movimiento Feminista a los hombres. Porque que las mujeres se eduquen, progresen, mejoren, a mí, que soy un hombre, me dignifica.

Fin

He escrito este artículo con la absoluta certeza de que es imposible convencer a quien no quiere ser convencido, a uno se le quitan las ganas, de verdad. Espero que al menos a los compañeros anarquistas y anarcosindicalistas, algunos datos que les ofrezco, y más que puedo proporcionar, les hagan contemplar el panorama con algo de cordura, porque lo que se oculta o enmascara o se deforma, se potencia. Un saludo y que todo vaya bien.

Fernando Ventura

Anuncios